4.La industria española en la actualidad
1.ESRUCTURA Y PROBLEMAS ESTRUCTURALES DE LA INDUSTRIA ESPAÑOLA ACTUAL.
La industria española padece algunos problemas estructurales que dificultan su adaptación al nuevo ciclo tecnológico.
(a). La dimensión de las empresas es inadecuada. La mayoría de ellas son pequeñas (menos de 50 trabajadores) o medianas (51- 500), pero generan casi un tercio del empleo en la industria. Los productos de estas empresas son más caros y menos competitivos.
(b). La investigación es escasa. La inversión en I+D es muy reducida. Actualmente la inversión es menor del 1% del PIB, muy por debajo de la de otros países comunitarios. Además son inversiones muy concentradas desde el punto de vista sectorial (en las ramas más dinámicas: electrónica, informática...) y territorial (Madrid y Cataluña)
(c). La tecnología es atrasada y dependiente. España crea poca tecnología, importa mucha y apenas exporta. El origen del déficit tecnológico reside en los reducidos gastos en I+D.

Las consecuencias principales de esta estructura son la baja productividad y calidad, el mayor precio de los productos y la menor competitividad de las empresas.

2.PRINCIPALES SECTORES DE LA INDUSTRIA ESPAÑOLA
La industria española ha seguido un importante proceso de selección sectorial. Así, los subsectores tradicionales, maduros y menos competitivos, propios del primer despegue industrial, se encuentran hoy en declive. En la actualidad, la industria española presenta cierta especialización en tres ramas principales: automovilística, química y agroalimentaria.
- La industria automovilística. España es uno de los principales productores de vehículos, no solo de Europa sino también del mundo. Uno de los rasgos más característicos de este subsector es la hegemonía del capital exterior, a través de la progresiva penetración de grandes empresas multinacionales, tanto de origen europeo como estadounidense. Esta situación coloca esta rama de actividad en una situación crítica ante los nuevos procesos de deslocalización ligados a la globalización de la economía.
-Las industrias químicas tanto básicas -papeleras, fábricas de neumáticos, tejidos especiales, etc.-, como de transformación farmacéutica o cosmética, también se caracterizan por una fuerte presencia del capital foráneo y una excesiva atomización.
-En las industrias agroalimentarias (vinos, conservas, lácteos, embutidos) el minifundismo es la nota dominante; sin embargo, en los últimos años se tiende hacia la concentración. Pese a la presencia de empresas multinacionales extranjeras (Nestlé, Coca-Cola, Unilever o Danone, entre otros), en este proceso están teniendo un fuerte protagonismo otros grupos con mayoría de capital nacional (como Ebro Agrícolas, Campofrío, Puleva, Leche Pascual o Pescanova).

En los últimos años, están empezando a desarrollarse otros subsectores ligados a las nuevas tecnologías, que, a su vez, están modificando los sistemas de producción. Entre ellos se encuentran la informática, la telemática, las telecomunicaciones, la microelectrónica, la automatización, la robótica, los nuevos materiales, la biotecnología, las nuevas energías, la ingeniería ambiental; todos ellos requieren altas inversiones en investigación y desarrollo y mano de obra muy cualificada.

3.LOS PROBLEMAS TRADICIONALES.
La mayor parte de los problemas que presentan las industrias españolas tienen su origen en épocas anteriores y aún hoy perduran. Entre nuestros principales problemas destacan:
La escasez de recursos energéticos, que origina una dependencia del suministro exterior de energía.
La baja productividad, debida al excesivo trabajo humano respecto a la mecanización.
El escaso desarrollo técnico. Dependencia tecnológica exterior con una investigación industrial escasa y poco valorada.
Escasa iniciativa privada y de la inversión.
Minifundismo empresarial. Reducido tamaño de nuestras empresas que además tienen un marcado carácter familiar.
Las grandes empresas, tanto el capital público como privado, ya sea nacional o multinacional, son un elemento fundamental en la estructura de la producción.
Desequilibrio espacial, con la mayor parte de las industrias localizadas en seis provincias: Madrid, Barcelona, Vizcaya, Guipúzcoa, Valencia y Asturias.
Desequilibrio sectorial, con un excesivo peso del subsector de la construcción.
4.EL EXCESIVO PESO DE LA CONSTRUCCIÓN EN NUESTRA ECONOMÍA.
La construcción se considera un sector independiente dentro del sector secundario.

La construcción ha sido en los últimos años el sector más dinámico y de mayor crecimiento de nuestra economía, con una incidencia positiva sobre otros sectores industriales, debido a que tiene un elevado contenido de consumos intermedios.

A partir de 2OO7, el aumento de las tensiones en el mercado de petróleo, la inflación y la crisis financiera internacional han supuesto un importante freno a la actividad inmobiliaria y a la construcción. La importancia de este subsector en la economía española es lo que ha hecho que la recesión iniciada en 2OO7 sea más intensa en España que en otros países. El parón de la actividad que ha sufrido el ladrillo ha sido negativo para el sector y la generación de empleo. En 2008 la construcción encabezó el incremento del desempleo.

La industria no ofrece perspectivas de actuar como relevo de la construcción. En los últimos tiempos las condiciones del mercado laboral se han deteriorado: La creación de empleo ha sufrido un frenazo y el desempleo ha aumentado. Al final, la industria, ha obtenido una progresión del PIB.

Ana de Cáceres Gómez 2ºBHCS